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www.risolidaria.cl
19 de Noviembre 2017   


¿Cómo Emprender?

Así como el arte requiere de artistas o el deporte jugadores, la cuestión social como se llamaba antiguamente, requiere de emprendedores. Emprendedores, eso!; gente que motivados por un profundo sentimiento se lanzan a hacer obras sociales (benéficas o de caridad, como quiera llamárselas) para apaciguar el dolor ajeno. El catálogo del sufrimiento es tan amplio y variado que requiere de mucha imaginación y cariño para abordarlo. De allí que los emprendedores, los que crean instituciones, tienen un papel principal en la batalla de hacer más humana nuestra sociedad.

Y... ¿Por qué hay personas dispuestas a emprender tareas en las que se les va la vida? Por una sola respuesta: se hace porque se cree.

La creencia profunda, la convicción es el capital de la empresa social, es su fundamento. Creer y crear van de la mano pues aquello en lo que creemos constituye la raíz de toda empresa social.
Esta sección es para aquellos a quienes les ha conmovido una situación de dolor y quieren hacer algo; algo más que entregar dinero a una causa o colaborar como voluntario en una obra social. Si usted le parece que hay una gran ausencia o falla en nuestra sociedad y cree poder hacer algo para remediarla, usted es precisamente un emprendedor o una emprendedora y esta sección está pensada para usted.

¿Qué hacer exactamente?

Aunque le pueda parecer abstracto, el principal capital de una empresa social es su pasión por el tema. Tal cual. Las obras sociales no son actos unipersonales sino que son reunión de personas en torno a una causa, pero claro, alguien debe ser el portador de esa causa. Alguien debe mantener la llama viva capaz de provocar adhesiones, capaz de convocar y de sacar adelante la empresa que se trate.

Lo siguientes son algunos consejos para quienes se inician en estos proyectos, con las correspondientes referencias para profundizar en cada uno de los temas.

1.- Lo primero es reconocer que tras cada obra social hay un Alma Mater. Alguien debe ser el motor de la obra y con mayor razón durante sus comienzos (Aún en las instituciones mas grandes y maduras se podría reconocer un Alma Mater que es quien le da el carácter a la obra). La primera pregunta por tanto es examinar el tiempo, los recursos y las “ganas”(o pasión ) que dispone para lanzarse en esta empresa social.
No estamos diciendo que su disposición debe ser total porque de no ser así su obra no va a prosperar. Lo que estamos diciendo es que su obra debe ser proporcional a la capacidad que usted dispone. Una acción pequeña, bien estructurada que apunte a lo medular (y que no agote al que la hace) puede hacer un bien enorme. Antes de saber lo que quiere hacer, pregúntese por lo que puede hacer

Aproximadamente la mitad de las Fundaciones o Corporaciones inscritas en el Ministerio de Justicia, hoy no existen porque se quedaron en el camino. Se lanzaron a un proyecto que a la larga, las superó. No hay nada que asegure mas una larga y prospera vida que empezar de a poco y con lo que se tiene a mano.

2.- Un segundo aspecto es acerca de lo que se debe hacer. Si usted tiene claro el área en que se desempeñará examine lo que hacen las entidades que actualmente operan en esa área. Vea con cuál de ellas puede complementarse teniendo presente la necesidad real del beneficiario. Este es un punto fundamental. Idealmente logre un punto de encuentro entre lo que usted puede hacer y el beneficiario necesita.
La receta para esto puede ser poco novedosa, pero sigue siendo la mas efectiva: Converse con los beneficiarios. Explore sus necesidades reales, sus principales falencias y la que ellos sienten como su principal motivo de sufrimiento.
A su vez converse con quienes hacen una labor similar a la que usted proyecta. No tenga temor en gastar tiempo en esta investigación (ojalá personal) y no se deje guiar por su instinto. Su instinto es fundamental pero lo será mucho más en la medida que conozca a fondo a su beneficiario.

3.- En la medida que haga esta investigación poco a poco irá definiendo la Misión que deberá tener la institución. La Misión debe ser simple. Aunque le queden aspectos no cubiertos en ella, valore por sobre todo lo simple. Uno de las mayores dificultades de las organizaciones sociales es la enorme tarea pendiente y la consecuente “tentación”de cubrirla por si misma. Aquel dicho “quien mucho abarca poco aprieta”, es causante de un gran porcentaje de fracasos y frustraciones en las organizaciones sociales. Déjele lugar a otros. Encare nada más que aquello que sabe hacer bien y que le beneficiarios realmente necesita. Ya habrá tiempo para crecer.

4.- Agrupe gente en torno a su proyecto y procure ordenarlos en torno al fin. Una institución debe apoyarse en un grupo de personas. Así como el alma Mater es necesario, también lo es contar con un grupo de apoyo real a la causa ( que será el embrión del directorio). No se trata de buscar nombres rimbombantes sino gente cercana que tenga una motivación fuerte por lo que hacen.
Luego habrá que organizarlos. Darle responsabilidades concretas. Haga lo siguiente: Antes de que incorpore gente a su causa, imagine en un primera etapa que dispone de toda la gente del mundo y dedíquese entonces a definir cuáles son los cargos necesarios paras llevar adelante su empresa. Establezca el perfil de los cargos antes de llenarlos con nombres. Estudie sus tareas, de quien deben depender, que lo que se propone, etc. Una vez que tenga el cargo teórico dedíquese a buscar al mas idóneo para esas tareas. Y preocúpese de una cosa: de mantener viva la llama de los colaboradores. Esto puede ser mas útil y práctico que dedicarse de lleno a la obra propiamente tal.

5.- Lleve a cabo pequeñas operaciones que no requieran de fondos. Haga “pruebas baratas” y deténgase a observar el resultado. Haga lo que se llama, “una prueba de máquina”, empleando ojalá a toda la gente que está involucrada en su proyecto, y luego dese un tiempo para discutir sus resultados con sus mas próximos..(Un tiempo solamente! Su obra debe ser obra y no conversación!) Trate de extraer las siguientes conclusiones:
-Cuáles son los servicios que estamos entregando: Defina esos servicios con un grado de detalle: Estime sus costos y de que modo contribuyen a la Misión
-Determine cuáles son los puntos críticos de su servicio. Haga un análisis de las debilidades y amenazas de ellos. Hay una ley fatal en la organización, y es que aquello (malo) que puede ocurrirle, le va a ocurrir.

6.- Ahora necesita fondos. En una palabra, plata. En esta etapa la mayoría de las instituciones sociales se hacen la pregunta: “de donde puedo sacar plata” En muchos casos esa pregunta puede tener una respuesta muy concreta y tiene todo el sentido del mundo hacérsela. En otros casos sin embargo, esta mal planteada. Lo primero que hay que preguntarse es que debe tener mi organización para salir a buscar fondos. Esto significa que la respuesta empieza por casa: En términos generales hay dos tipos de obtención de fondos: Aquel que se genera y aquel que se solicita. Los primeros son los fondos que se obtienen de alguna actividad mas o menos comercial que haga la propia institución: Comidas, rifas, desfiles, cuotas sociales o venta de algún servicio. En todo estos casos su organización interna debe contemplar gente de empresas. Tratándose de cualquier actividad de “generación “ de fondos requiera a fin de cuentas un grupo de gente que sepa organizar bien.
Tratándose de solicitud de fondos ( a empresas, fundaciones o al estado) las habilidades requeridas son distintas. Se necesita gente que haya tenido alguna experiencia en la materia. Las inquietudes de un donante son completamente distintas a la de una persona que está dispuesta a donar por alguna razón mas bien sentimental. El donante formal exigirá un listado de condiciones que habrá que estudiarlas detenidamente antes de lanzarse a solicitar esos fondos. No es que haya que “preparar” las respuestas, si que hay que estar preparado para las respuestas. En www.risolidaria.cl. hay un capitulo destinado al financiamiento de las organizaciones sociales en donde se ofrecen fuentes de donaciones de acuerdo su misión y localidad. Para una correcta captación de fondos usted tendrá que tener los aspectos legales al día, que es el último punto de este capítulo

7.- Algo que suele suceder y que es muy triste cuando no definitivamente cruel, es el olvido del beneficiario. Aunque parezca increíble en el tráfago de administrar una organización social, muchas veces se da por sentado cosas que no lo son en la realidad. Muchas veces toda nuestra energía se pierde en la administración y no en la buena entrega de nuestro servicio. Haga lo posible por evitar este terrible olvido. Desde luego no será algo consciente, sino mas bien el continuo dejar para mañana una pregunta que si no está fuertemente anclada en la organización, se terminará no haciéndose nunca. Esta pregunta es : ¿Cómo lo estamos haciendo?, ¿Qué dice nuestro beneficiarios de nuestro servicio?
Hay muchas maneras de responder estas preguntas con un grado de objetividad, sin embargo no siempre se recurre a ellas por asuntos de costos, falta de tiempo, etc. Algo simple que podemos recomendar es que en su directorio haya alguien que tenga como única responsabilidad, el ponerse en lugar del beneficiario. Que sea una persona con sentido común, que conozca bien el trabajo que se realiza y que se de el tiempo para responder permanentemente por el beneficiario. Hay que advertir que este director no debe sentirse el abogado de las causas perdidas. Repetimos debe tener sentido común: debe ser capaz de detectar problemas, soluciones y sobretodo progresos e informarlos en cada reunión de directorio.

8.- Hemos dejado para el final el tema legal no porque sea el de menor importancia sino porque no es un trabajo suyo propiamente tal. Lo es en realidad en un comienzo: cuando usted este decidió a emprender la obra, visite a un abogado para que le de las pautas sobre las posibles alternativas de constitución. Para una organización legal hay básicamente dos fórmulas: La Corporación que es una reunión de personas para un fin de no lucro y la Fundación, que es un directorio que administra los fondos de un donante.

¡Buena Suerte!


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