Universitario con síndrome de Down: "No somos deficientes ni enfermos"
Beatriz Silva
Corresponsal
Sección Sociedad del Diario El Mercurio
12 de noviembre del 2003 Imagen: Julián Rojas (Diario El País, España)
Barcelona (España).- Lo más difícil no ha sido ir a la universidad, sino romper los prejuicios que existen en torno al síndrome de Down. Que los demás se den cuenta de que puedo ser un estudiante como cualquier otro.
Él es Pablo Pineda, el primer europeo con síndrome de Down con título universitario. En 1998 este joven de 29 años se diplomó en educación y ahora está a punto de licenciarse en psicopedagogía en la Universidad de Málaga, y trabaja como orientador profesional en el Ayuntamiento de la ciudad.
Con una dicción y un vocabulario perfectos, Pablo Pineda habló con El Mercurio (http://www.emol.cl) de su vida, sus proyectos y de lo difícil que sigue resultando para él tener síndrome de Down.
- ¿Cuáles son sus planes para el futuro?
A nivel personal, he conseguido muchas cosas y ahora me gustaría hacer algo por las demás personas con síndrome de Down. Quizás trabajar como mediador entre las empresas y las personas con minusvalías. Es necesario que la sociedad tome conciencia de que no somos deficientes mentales ni enfermos. Que podemos tener una vida como los demás. Tener un título no fue nunca mi principal objetivo. Fue un paso más para demostrar que uno puede llegar hasta donde quiere cuando se lo propone.
- ¿Por qué nadie con síndrome de Down ha conseguido antes que usted ir a la universidad?
Creo que la gran diferencia en mi caso ha sido la confianza. Mis padres estuvieron desde el principio seguros de que yo podía ser una persona normal y lucharon por eso. Lograron que fuera a una escuela pública y me obligaron a ponerme metas similares a las de mis hermanos. La dificultad de adaptación de las personas con síndrome de Down no se encuentra en ellas mismas, sino en los demás, que creen que son incapaces. Es un error enviarlas a escuelas especiales que no son más que guetos que los aíslan del resto de la sociedad.
- ¿Ha sido dura la experiencia de ir a la universidad?
No sé si ha sido más difícil para mí, porque la universidad requiere un esfuerzo grande para todo el mundo. Creo que mi dedicación ha sido parecida a la de mis compañeros. Tampoco ellos son iguales. Algunos estudian muchísimo y otros no van nunca a clases. Lo más duro es romper los prejuicios, porque nadie espera tener como compañero a una persona con síndrome de Down.
- ¿Le gustaría casarse? ¿Tener hijos?
Sí, aunque ahora no tengo novia. Este también es un gran problema porque la sociedad no está preparada para que las personas con Down se casen. La gente tiende a pensar que somos asexuados. Es mucho más fácil conseguir ir a un colegio normal y a la universidad que tener una vida sentimental, porque eso entra en el terreno de la moral. Las barreras morales son mucho más difíciles de superar. También está el hecho de que no es fácil encontrar una joven que quiera estar con una persona como yo. Tiene que ser una chica con una sensibilidad especial.
- Usted se ha hecho famoso en los últimos meses. Sale constantemente en los medios de comunicación y todo el mundo quiere entrevistarlo. ¿Se siente agobiado?
Un poco, pero trato de aprovechar esto para aportar mi grano de arena para que las personas con síndrome de Down sean aceptadas por la sociedad. Ser el primero no es malo. Lo malo es que me tienden a mostrar como un fenómeno y no como una persona normal, que es lo que soy.